viernes, 21 de noviembre de 2014

La Lamia y el cantero

Hace mucho tiempo, vivía un cantero en un pueblecito de Zuberoa llamado Zuraile. A pesar de que su trabajo era muy apreciado y necesario, el cantero no estaba satisfecho porque, según él, tenía un trabajo muy duro y fatigoso. En aquella época había muchas Lamiñakuak, y una de ellas escuchó sus queja y se presentó ante él. -¿que es lo que te pasa?- le preguntó. -¿No estás contento? -Pues verás- respondió él. -Esto de picar la piedra cansa mucho y apenas gano para vivir bien. ¡Ojala fuera yo rico! -Si eso es lo que deseas, eso seras Y la Lamiñaku le hizo rico. Al principio el cantero creyó soñar, pero enseguida se acostumbró; tener dinero, una hermosa casa y criados era muy agradable. Pero al cabo de algún tiempo se cansó de su nueva posición. -Ahora soy rico, si. Pero no soy poderoso. La lamiñaku se le apareció de nuevo. -¿y ahora por que te quejas?- le preguntó- -Bueno, verás- respondió él. -soy rico, y eso está bien. Pero me gustaría ser más poderoso. ¡Ojalá fuera yo emperador! Y la Lamiñaku lo hizo emperador. El cantero era feliz, ¡Era emperador!. Tenía todo lo que quería y todo el mundo obedecía sus órdenes. Llegó el verano, y aquel fue un verano muy caluroso. El cantero no lograba encontrar ningún rinconcito en su palacio que estuviera fresquito. -Verdaderamente- se dijo -si el sol puede molestar al emperador, es que el sol es más poderoso. ¡Ojalá fuera yo sol! La Lamiñaku, que andaba cerca, oyó su deseo y lo hizo sol. El cantero empezó a disfrutar siendo sol cuando, en esto, una nubecilla se colocó delante de él y lo ocultó. El hombre rico-emperador-sol pensó que si una nubecilla podía taparle, era porque la nubecilla era más poderosa que el sol, y deseó ser nube. La Lamiñaku lo hizo nube. Al cantero le agradó su nueva posición, ser nube era muy divertido, podía deslizarse por el cielo, lanzar rayos y lluvia sobre la tierra y mojar a todo el mundo. En eso, se fijó en una gran roca que, impasible, aguantaba el chaparrón. Pensó que la roca era más Estas en la pagina 14 de un total de 23 poderosa y deseó ser roca, así que Lamiñaku lo hizo roca. Pero al poco tiempo de ser roca, sintió que le daban unos buenos martillazos y que la rompían en pedazos. -¡Ojalá fuera yo canteropensó, ya la Lamiñaku lo hizo de nuevo cantero. -Tienes una cosa y quieres la otra.- le dijo la Lamiñaku. -Ya lo ves, estas igual que al comienzo. Mejor será que, desde ahora en adelante seamos cada uno lo que somos: tú cantero y yo Lamuñaku Y la Lamiñaku desapareció para no volver, pero el cantero tampoco la echó en falta, y nunca volvió a quejarse se su suerte.

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